Apunte

Demostrar la existencia

Sobre el debate radiofónico entre Bertrand Russell y Frederick Copleston acerca de la existencia de un ser necesario. Russell comprende, a nivel analítico, que la idea de la existencia como contenido de las proposiciones no debe emplearse: «el círculo cuadrado existente existe» tiene estructura de proposición analítica, pero carece de sentido. La existencia de un ser no es demostrable a nivel lógico.

Por Miguel Alejandro Hayes · 11 de agosto de 2020 · 2 min de lectura

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Filosofía2020
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«Estas frases no tienen para mí significado más que dentro de una lógica que yo rechazo», sentenció Bertrand Russell a Frederick Copleston cuando este habló de la existencia de un ser necesario, un Dios, en lo que sería uno de los debates teóricos más atractivos del siglo XX.

Se hace referencia aquí a un intercambio radiofónico ocurrido entre dicho matemático, lógico y filósofo, y el prestigioso profesor de Historia de la filosofía también mencionado. Sin anular el papel de Copleston en el diálogo, la línea argumental de Russell para sostener su agnosticismo resulta de interés, si de estudiar la lógica como disciplina se trata.

La primera novedad es la ruptura con el clásico dilema kantiano, en el que se podía demostrar la existencia y la no existencia de Dios a la vez, a partir del uso de silogismos. Si bien en Hegel lo anterior condujo a una fuerte crítica a los silogismos y la analítica clásica, Russell responde a la misma cuestión atacando el contenido metafísico: la existencia.

El lógico usa la idea de que un ente necesario solo tiene sentido dentro de la analítica, y que la conversión a la analítica de dicha idea no es posible, a lo que aclara que no es una cuestión de estructura. (Aun cuando una breve transformación le daría una visualidad de proposición analítica, es un error).

Lo anterior se demuestra, según expuso, con un sencillo ejemplo: «el círculo cuadrado existente existe». Esa proposición tiene estructura de proposición analítica (si A —hay un círculo cuadrado existente—, entonces B —existe—). Sin embargo, carece de total sentido. En ese punto, la lógica moderna encuentra como problema que ella es capaz de demostrar una proposición carente de sentido.

Es por ello que Russell comprende, a nivel analítico, que la idea de la existencia como contenido de las proposiciones no debe ser empleada.

Siguiendo la línea, si un contenido produce ideas sin sentido, entonces el uso de dicho contenido carece de sentido. Cualquier afirmación sobre existencia no genera proposiciones analíticas, por ende, no es una proposición demostrable. Luego, la existencia de un ser (necesario o no) no es demostrable a nivel lógico.

Nota: este texto es resultado de unas notas de trabajo.

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