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El dinero: algunas consideraciones a partir de la teoría de Marx (II)

Segunda parte. El mito de que el mercado solo domina bajo el capitalismo cae si se entiende, con Marx, que la mercancía dineraria ha tomado formas muy distintas —hasta el propio hombre. Con el mercado mundial y la hegemonía del dólar, el dinero puede prescindir del oro: el patrón oro es ya un sinsentido teórico y práctico.

Por Miguel Alejandro Hayes · 8 de marzo de 2018 · 6 min de lectura

Publicado en Rebelión

Marxismo y teoría2018
MAH

El mito del predominio del mercado asociado al concepto de dinero

Uno de los mitos teóricos más grandes alrededor del dinero y del mercado afirma que en los estadios precapitalistas no predominaba este —véase, por ejemplo, (2)—. Según esta lógica, solo alcanza su predominio en el capitalismo, donde por primera vez se compra y se vende casi todo. Esa idea puede ser destruida desde la lógica del dinero de Marx.

Esas concepciones parten de considerar el dinero solo como los metales preciosos y sus representaciones en papel (billetes). Todo esto lo desmiente Marx al afirmar que incluso el hombre (que evidentemente no es metal) pudo ser considerado la mercancía dineraria. Todo lo que en determinado contexto haya sido la figuración de un valor de algo (precio), forma de medir el valor de las mercancías, es considerado como dinero. Había, en esa época que se usa como ejemplo, un mercado como forma dominante, que usaba como medida al hombre (en unidades físicas), como pudo ser en el feudalismo lo que regulaba, lo que mediaba como dinero el intercambio entre el siervo y el señor feudal: la actividad directa del primero.

Con esto se aclara que la compraventa ha estado presente de forma dominante desde la descomposición comunal, rigiendo siempre el intercambio, en el cual esa mercancía dineraria ha adoptado disímiles formas. Insisto en la idea de la contextualización del dinero en tiempo o espacio, que permite apreciar que este cambie en función de esa espacialidad y temporalidad y, por tanto, que no siempre ha sido en su forma tal y como lo conocemos hoy.

Esto se ve mejor cuando Marx dice: «El dinero se forma cuando la forma de equivalente general se identifica con la forma natural de una clase particular de mercancías, cristalizándose así en la forma dineraria» (1, p. 113). Queda claro que aparece el dinero cuando una mercancía adopta determinada aceptación social privilegiada.

Se llega, en ese proceso de evolución del dinero, al uso de los metales preciosos como una forma perfeccionada y adquirida en las sociedades modernas, pero ¿estas mercancías serán siempre el dinero?

El oro y las otras formas de dinero

Marx, dando una explicación al tema, expone: «En la misma medida en que el intercambio de mercancías hace saltar sus trabas meramente locales y que el valor de las mercancías, por ende, se expande hasta convertirse en concreción material del trabajo humano en general, la forma de dinero recae en mercancías adecuadas por su naturaleza para desempeñar la función social de equivalente general: los metales preciosos» (1, p. 109). Parece que Marx sentencia el uso de esos metales.

Cabe otra pregunta: ¿tiene que ser entonces el dinero siempre una mercancía? Lo cierto es que, desde el punto de vista de las afirmaciones de Marx, a él quizá le faltó el enunciado explícito, pero aportó, como siempre digo, la lógica para comprender.

Él explica el dinero a partir de la existencia de una mercancía dineraria. Pero si habla de cosas que no son resultados de la actividad humana y que se convierten en mercancías, ¿por qué no podría convertirse en dinero algo que no sea esa clásica mercancía?

Pensando un poco en los elementos que él mismo expone… ¿no es el dinero algo que es reconocido por una determinada sociedad para mediar el cambio? ¿No podría la sociedad decidir arbitrariamente (dígase el gobierno, etc.) y crear algo (billete) que sea lo que acepten todos por el cambio, sin más? Con los crecimientos productivos actuales, ¿tiene sentido buscar una mercancía de abundancia tal que pueda equipararse con todos los bienes del mundo y que, al final, sería guardada en bóvedas? Parece que la propia existencia del oro dejó de ser funcional a la necesidad de que exista el dinero.

Mirándolo de otra forma… Fue el intercambio entre diferentes grupos comunales lo que gestó el uso de una mercancía dineraria, primero en cosas externas a la comunidad y luego, con los asentamientos de estos grupos, debía cumplir también condiciones de cantidad y utilidad para ser usada a lo interno. Hoy, casi los mismos bienes y servicios están en casi todo el mundo, es decir, las mercancías adquieren un carácter casi universal. Muchas son aceptadas en casi todas las sociedades, haciendo su valor de carácter universal. Se consume Coca-Cola, o se usan Adidas, o muchas otras, en casi cualquier rincón del mundo, por ejemplo.

¿No habremos llegado a un punto donde ya no necesitamos un resultado espontáneo de la actividad humana para mediar? Me queda claro que estamos ahí, y con el grado de desarrollo de las capacidades productivas (de producir realidad) del hombre, que posibilitan que conscientemente las sociedades (hegemonizadas por la clase dominante, claro) escojan quién va a ser su mediador en los cambios, no siendo necesario ya que sea una mercancía como fue en los inicios de la existencia del dinero.

Se usaba el oro o la plata porque era lo que servía para ir a otros lugares a comerciar, porque —sin ser acuerdo ni imposición, por no existir un sistema articulado de producción a nivel mundial— era esto lo que se imponía de forma espontánea. Pero la propia conexión actual del mundo y el ejercicio de una hegemonía en este por potencias que no hace falta mencionar condicionan que pueda imponerse conscientemente (a la fuerza, como se hace) una forma de reconocimiento que sea asumida por todos y que no sea esta una mercancía. Sin ponerse de acuerdo, muchos reconocían el oro en el pasado. Hoy, fue impuesto el dólar como esa forma de figurarse el valor.

No es una aberración ni un fenómeno casual el hecho de que, con la consolidación del mercado mundial, la internacionalización de las relaciones capitalistas de producción, en marcos del imperialismo, dejara de usarse el patrón oro. El mundo ya podía permitirse prescindir del oro. Y esa es la mayor prueba de que el dinero, como toda construcción social, se hace de forma consciente en la medida en que el propio desarrollo de las condiciones de esta lo permitan. Así como en épocas y lugares fueron necesarias mercancías como el ganado o el oro, hoy se imponen otras condiciones que hacen que simplemente un billete, sin necesidad de ser una mercancía, pase a convertirse en dinero.

Concluyendo

Puede concluirse cómo la necesidad de la existencia del dinero hizo que este tomara cuerpo de diferentes maneras, siendo estos mercancías (en un sentido clásico) o no, tal y como ocurre hoy, siempre en correspondencia con lo que las condiciones y el desarrollo alcanzado permitan.

La teoría de Marx del dinero permitía exponer cómo esa función se inició en mercancías, y no niega, sino que deja abierta una puerta para entender que la forma dinero irá más allá de las mercancías en la medida en que estas dejen de ser funcionales a la necesidad de la existencia del dinero. Esta no habla de asumir ese origen del dinero para, normativamente, condenar las nuevas formas que tomará este en la historia. El dinero respaldado en oro es ya un sinsentido teórico y práctico.


Bibliografía

  1. Marx, Carlos. El Capital I. México: Siglo XXI, 2002.
  2. Acanda, Jorge Luis. Modernidad y capitalismo.
  • dinero
  • teoría del valor
  • marxismo
  • El Capital