Apunte

Esperando al camión

El puesto del barrio sigue vacío. Los camiones no vienen; a los camioneros les da miedo entrar a La Habana por otra multa. El gobierno dice ahora que no habrá multas, pero el camionero es un ser con expectativas y memoria. «Como si nada hubiera ocurrido»: ese creo que es el lema secreto que se dice bajito cada vez que se toma una decisión en las altas esferas.

Por Miguel Alejandro Hayes · 28 de octubre de 2020 · 2 min de lectura

Publicado en La Trinchera · archivo

Economía2020
MAH

El puesto del barrio sigue vacío. Dice el dueño que los camiones no vienen, y el gobierno (provincial) dice que no les han prohibido venir. Que ellos nunca lo prohibieron.

Si los camiones no vienen, el dueño del puesto no vende, no hace dinero, ¿de qué vive? Si el camionero no viene, no vende, no cobra, ¿de qué vive? El camionero y el dueño del puesto dependen de que el primero venga. Esa es su razón de ser; que no lo haga es contra natura. Tienen muchos incentivos en ese viaje que no hace el camión, supongo.

Pero si no viene, las principales figuras del gobierno no dejan de cobrar. Ellos no viven ni comen de que venga. Tal vez pierdan algo de reputación, pero tienen su propio ciberejército, con rostro y sin rostro, profesionales y voluntarios, que llamará invertido ideológico al que contradiga en tono muy subido. La verdad es que, estructuralmente, el gobierno no tiene muchos incentivos (el corazón y el amor al pueblo no es una variable si de gestión pública se trata), me digo a mí mismo.

Pero el dueño del puesto me recuerda que no vienen. Y de verdad no han venido. A los camioneros, me cuenta, les da miedo entrar a La Habana, no quieren otra multa. Y ahora dice el gobierno que no se van a poner multas, pero el camionero es un ser con expectativas, memoria (debe tener), pensamiento, y la razón siempre está marcada por la experiencia. Si yo fuera un camionero de esos que antes recibieron multas por venir a La Habana, no vendría todavía… ¿y si no es verdad? ¿Cómo sé que ahora no hay castigo? A mí nadie me pidió disculpas, ni me quitó la multa. No sé, yo no reaccionaría como si nada hubiera ocurrido, me digo.

Como si nada hubiera ocurrido: ese creo que es el lema secreto que se dice bajito cada vez que se toma una decisión en las altas esferas. Lo descubrí yo solito.

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