Ensayo

Marx no es Proudhon

La postura política implícita en El Capital. ¿Es El Capital un libro anticapitalista que llama a la revolución? Su subtítulo es «Crítica de la economía política», no del capitalismo. Marx no denuncia el plusvalor como robo: aporta el conocimiento objetivo de la realidad para que la transformación sea certera.

Por Miguel Alejandro Hayes · 5 de abril de 2018 · 9 min de lectura

Publicado en Rebelión

Marxismo y teoría2018
MAH

La postura política implícita en El Capital.

Acercamiento a la cuestión

Me gustaría comenzar aclarando que no tengo nada en contra —del que pudiera llamar camarada— Proudhon. Para ser más sincero, leí primero ¿Qué es la propiedad? y luego El Capital. Solamente asumo la postura tan avisada de este cuando afirmó «¡Es la guerra social!» (1, p. 12) como referente práctico-político, que declaraba toda una lógica (desde lo utópico) de destrucción del capitalismo, y que me sirve de punto de referencia para compararlo con las ideas de Marx en El Capital.

Hace unos días escuchaba a la conocida intelectual y académica cubana Isabel Monal hablando sobre este excepcional libro. Afirmó que era un fuerte cuestionamiento al sistema capitalista. Alrededor de eso (aunque ella no lo dijo) está implícita la idea de que es un libro que critica el capitalismo y lleva consigo un llamado a la revolución social, es decir, la llamada postura anticapitalista. En donde se asume que Marx está criticando también que los capitalistas se apropien del plusvalor —que no les corresponde— y que por eso es un llamado a tomar el excedente que el capitalista se apropia ilegítimamente.

Evidentemente, tampoco es el objetivo de este artículo cuestionar el pensamiento de tal intelectual cubana, sino, de manera general, reflexionar sobre esas posturas, piénselas quien las piense. Es por eso que la pregunta que me hago es: ¿es realmente El Capital un libro anticapitalista que propone una lucha contra este sistema?

Advierto al lector, de antemano, que mi respuesta será conducida a un no (o al menos de la manera en que se entiende el carácter «anticapitalista»), y que lo contrario a esa respuesta que asumo es solo una interpretación surgida de arrastrar los momentos de la euforia revolucionaria con la que fue escrito el Manifiesto y de las transgresiones que han hecho al marxismo corrientes utópicas más cercanas a Lassalle, y que en vida Marx siempre se cuestionaba.

Lo tan explícito que se olvida, y las palabras del propio Marx

Para comenzar a descifrar lo propuesto, un buen camino es el de las propias citas e ideas explícitas de El Capital. Por eso, lo primero que sale a relucir, casi en mayúsculas, es el subtítulo que lleva: Crítica de la economía política. He visto a muchos que olvidan esa idea, y no está ahí por gusto.

Me resulta redundante tener que mencionar la cita y hablar de ella, pero desgraciadamente es necesario. Está bien claro que ese libro cuestiona en todo momento la economía política clásica. Es decir, es una crítica a todo un sistema teórico-filosófico que le antecedió y con el que evidentemente no estaba de acuerdo. Si bien no es un libro solo de valor teórico, está bien claro que está criticando las formas de entender el capitalismo que predominaban en su época. Si fuera una crítica al capitalismo, su subtítulo sería: Crítica al capitalismo.

Existe otra cita que, aunque esté fuera de El Capital, puede ser muy útil. Esta la extraje de un artículo escrito por Marx titulado Glosas marginales al «Tratado de economía política» de Adolph Wagner. En ese texto, el propio Marx defiende la cientificidad de su Capital de todas las interpretaciones ideológicas (socialistas utópicas aún) que algunos como Wagner le imputaban, y comenzaban a escudarse de ese libro para defender sus ideas políticas.

Marx afirma:

Mientras no se haya hecho esta demostración, la ganancia del capital será también, de hecho, un elemento constitutivo del valor, y no, como quieren los socialistas, algo que se le sustrae o se le «roba» al obrero… En mi exposición, en efecto, la ganancia del capital no es «solo una sustracción o robo en detrimento del obrero». Por el contrario, yo represento al capitalista como un funcionario necesario para la producción… y muestro ampliamente que él no sustrae o roba, sino que arranca la producción del plusvalor, es decir, comienza por ayudar a crear lo que ha de sustraer. (2, p. 173)

Esto puede decir mucho por sí solo. Ese plusvalor sustraído no es precisamente un robo. Por lo que, si Marx condena algo, no es claramente que el capitalista se quede con el plusvalor; de hecho, casi me atrevo a decir que hay cierta defensa del derecho a su apropiación (en el sentido jurídico) por parte de este.

También está claro que, siendo consecuente con su teoría, Marx expone toda una funcionalidad dentro de la estructura social que tienen los capitalistas. Engels, más adelante, en los tomos II y III, sabe exponer certeramente eso. Así, por ejemplo, se destacan algunas ideas.

Entre ellas está que el capital tiene la función social de unir la capacidad creadora del hombre (fuerza de trabajo) con los resultados de la actividad humana (máquinas, instrumentos, etc.) en tiempo y espacio, e iniciar el proceso de producción de lo que hoy conocemos como bienes y servicios. Y, después, continuar el ciclo completo que termina con la realización de las mercancías al ser compradas por sus consumidores. Esto hace incluso que el capitalista, como personificación del capital, tenga su función social dentro de la lógica del modo de producción (sentido hegeliano) capitalista.

De ahí que del propio Marx salga toda una explicación del sistema que, más allá de condenar, lo que hace es entender con objetividad qué es lo que realmente está pasando en las relaciones capitalistas.

Lo implícito que se olvida y lo que realmente aporta

Pensando de manera articulada con la lógica de Marx, pueden argumentarse también los planteamientos anteriores. Hay que detenerse y usar la dialéctica materialista. Esta nos plantea la interconexión relacional y condicionada de la realidad. Eso nos hace pensar: ¿tenía objetividad y condicionamiento el capitalismo como sistema? ¿Por qué apareció el capitalismo?

Haciendo abstracción del eurocentrismo del que es acusado Marx, se puede entender que el capitalismo fue revolucionario en su momento. Fue el resultado del desarrollo de las capacidades productivas que existían en el feudalismo, es decir, que el desarrollo de este y sus contradicciones generaron un tránsito al capitalismo. Lo que lo convierte en salida a determinadas contradicciones y le da todo un condicionamiento histórico.

Si bien este capitalismo tiene sus propias contradicciones, ¿puede pensarse que el hombre que fundó ese pensamiento mencionado (el materialismo dialéctico) se plantearía, en medio de un sistema en consolidación mundial (el capitalismo), que pronto se acabaría con él?

Estoy de acuerdo en que Marx estaba (al igual que yo) del lado de los más desposeídos, pero es muy raro que pensara que con entender el origen del plusvalor y la función del capital en la sociedad, y cómo se da el intercambio, le estaba declarando la guerra inmediata al capitalismo.

Tampoco está diciendo cómo funciona el capitalismo para atacarlo, al menos tal y como lo entienden muchos. En realidad, esa es una idea que no está prevista en El Capital. Hay ciertos supuestos metodológicos y elementos que Marx no expone en El Capital. Uno de ellos (y no lo expondré aquí) es esa lógica de reproducción del hombre expuesta en los Manuscritos, y que al olvidarse da lugar a algunos malentendidos. En su exposición, Marx deja por alto explicar qué condiciones y necesidades de la propia actividad humana condicionan el capitalismo (escribiré sobre esto en otros artículos).

Desgraciadamente, muchos han pensado que al leer y entender (aparentemente) qué ocurre en el capitalismo, podemos los revolucionarios conscientemente ponernos de acuerdo e ignorar el mecanismo de mercado y demás elementos.

Entonces, si El Capital no es una crítica (en el sentido de ataque) al capitalismo, y tampoco es una explicación para racionalmente saltar el capitalismo, ¿cuál es el sentido político y liberador de El Capital?

Para comprender cuál es el sentido revolucionario (porque lo tiene) de este libro, hay que partir de fusionar tres elementos: la tradición teórica dialéctica a la que Marx indudablemente se suma, su compromiso político en la época y la evolución teórica de su pensamiento.

De lo primero está la idea de la enajenación. Que, mientras para Hegel podía superarse sabiéndose dentro de una realidad, Marx comprendió que debía irse más allá: entender la realidad para cambiarla. También destaca que esta tradición intenta romper con esas visiones fetichistas del mundo de otras filosofías y sistemas lógicos.

Esto se une con su compromiso con los obreros de la época. Hay que recordar que Marx pasó buena parte de sus obras criticando a esos «profetas socialistas» que llenaban la cabeza de los pobres obreros con esas fantasías y utopías políticas que, lejos de liberar, aprisionaban más. Así se cuestionó a Proudhon, Weitling, Bakunin, Lassalle, el propio Wagner y todos los que entorpecieran con disparates el entendimiento de la realidad de los obreros.

De la evolución del pensamiento, hay que recordar esos elementos (que mencioné antes) que da en los Manuscritos, donde afirma el desenvolvimiento del hombre en la reproducción de sus capacidades, y la necesidad de armar una historia que fuera la historia natural del hombre.

Con eso puede entenderse el sentido liberador de El Capital y esa postura «anticapitalista» de la siguiente manera: un libro que intenta dar a los obreros una verdadera explicación del sistema de relaciones capitalistas de producción, entendiendo la objetividad de estas, para no caer en voluntarismos ni utopías y comprender las verdaderas formas en que se pueden cambiar las realidades que este genera. Con esto se podría salir de todas aquellas formas de lucha obrera de su época que no aportaban mucho y solo despegaban al obrero de los puntos en que debía enfocarse.

Y si se sigue con la dialéctica materialista: no se trata entonces de atacar esas condiciones de frente y a golpe, sino de comenzar a generar los mecanismos de movimiento social que permitan ir condicionando la generación de relaciones sociales más justas.

Ese es el gran aporte: conocer objetivamente la realidad, para que los intentos de transformarla sean certeros. Es esa el arma que aporta El Capital, porque Marx entendía que desde la euforia y los deseos no se garantizaba la lucha correcta, y había que sentar las bases en el pensamiento para que dejara de ser así. Por eso, Marx no es Proudhon.

Él no abogaba por revuelos ni aspavientos que, como él mismo decía, eran posturas pequeñoburguesas. Debe dejar de confundirse sus teorías con acusaciones de robos a los capitalistas que, como él mismo dijo, nunca afirmó.

Con todo esto puede concluirse, entonces, que lejos de ser el libro en cuestión una crítica al capitalismo, es una explicación objetiva de este, en aras de liberar al obrero de la torpeza con que enfrentaba su realidad; y en eso radica su sentido «anticapitalista» y su carácter de teoría que acciona contra la alienación.

Es por eso que mi llamado es a comprender el pensamiento de Marx tal y como lo expresó; que no confundamos su ciencia con las ideas de otros y no le otorguemos consignas que pueden llegar a ser contradictorias con su obra.


Bibliografía

  1. Proudhon, Pierre-Joseph. ¿Qué es la propiedad? Investigaciones sobre el principio del derecho y del gobierno. Buenos Aires: Libros de Anarres, 2005.
  2. Marx, Carlos. Glosas marginales al «Tratado de economía política» de Adolph Wagner. En Maurice Dobb y otros, Estudios sobre El Capital. México: Siglo XXI.
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