Artículo

Más medios

Iroel Sánchez, editor de La Pupila Insomne, destacó tres medios «independientes» de gente joven, sin incluir el suyo. Pero la pregunta ante un medio independiente siempre es: ¿independiente de qué? El blog de un funcionario tiene pocas posibilidades de serlo. Y La Tizza, cuyo equipo editorial ha dado señales negativas hacia La Trinchera, tiene una parte de sus miembros con cargos estatales que, por reglas escritas y no escritas, deben defender determinadas posturas.

Por Miguel Alejandro Hayes · 18 de julio de 2020 · 3 min de lectura

Publicado en En silencio · archivo

Política2020
MAH

Lamento tener que escribir sobre esto en más de mil palabras. Aclaro que expongo lo más importante. Si se me va algún adjetivo, o tono, pido disculpas.

Iroel Sánchez, editor de La Pupila Insomne, acaba de destacar un listado de 3 medios, de gente joven, que él considera independientes. ¿Y no señaló su propio medio? ¿Modestia? Ahora mismo pienso en el psicoanalista…

La pregunta ante un medio independiente (MI), sea de donde sea, siempre es: ¿independiente de qué? Es claro que La Pupila Insomne (LPI) no es un MI. El hecho es que, si un blog es de un funcionario, tiene pocas posibilidades de ser un (medio) independiente. Este siempre responde a determinadas tareas (orientaciones, quiero decir), lo que no excluye sus márgenes de libertad de posiciones y temas. No me tomaré el trabajo de exponer ese funcionamiento.

Agradezco a Iroel, o a su inconsciente, por tener la honestidad de no incluirse en esa lista. Lo de la edad biológica no pinta nada aquí. Sobre los MI que menciona, me alegro mucho. Deja espacio a más, pero solo menciona tres. La verdad es que no conocía La Jeringa, así que de este no diré nada. Sobre los otros dos, no tengo contacto personal con Horizontes blog, si acaso con pocos trabajos que ahí se publican. Así que me remito solo a lo leído en este, y en La Tizza.

Yo, cuando fui eso que se le llama dirigente estudiantil (y en realidad es burócrata arengador), tuve la experiencia de intentar hacer un blog. No me lo contó nadie, lo viví en primera persona. Destaco que no venía de arriba ninguna orientación de traba: todo era ahí, a nivel local, en la propia universidad. Todo se resume en que era tremenda candela que un grupo de estudiantes tuviera un blog para publicar cosas de la vida estudiantil. Cuesta creer, con todas las campañas donde se tilda al diferente de enemigo, que se pueda tener un blog en medio de una universidad con espacio abierto de publicación. No hablo de la línea editorial, sino de que las reglas de juego ya están definidas. Si estos muchachos de Horizontes logran hacer todo eso al margen del ojo censor, son la excepción. Eso es debatible, aunque siempre está el sujeto capaz de decir que esos censores no existen. (Sin embargo, prefiero debatir la legitimidad de los censores, me parece un debate más serio.)

Viva el buen periodismo, aun con topes políticos. Nada de lo que dije invalida la profesionalidad y competitividad del equipo de Horizontes. Solo observo.

Por último, está La Tizza, un blog cuyo equipo editorial ha dado señales negativas hacia mi persona y hacia el proyecto La Trinchera, que van desde faltas como cambiar el título de un texto mío sin autorización, manipulación de ideas, citar textualmente cosas que nunca he dicho, atribuirle a textos míos ideas que no dije, y un ejercicio de descrédito donde he sido tachado de enemigo ideológico, y calificativos del mismo orden. A pesar de eso, mi opinión será puramente sobre su contenido.

Con La Tizza me ocurre que no comparto el marxismo que se predica en la mayoría de sus textos. Creo que es su derecho hacerlo, aunque no comparta su proyección teórica, y aunque desde esta a ellos les pueda parecer lo mismo de la interpretación que yo defiendo. Pero eso no es nada significativo, ya que, contando con la actitud correspondiente, las diferencias mencionadas serían pie forzado a debates.

Lo que resalta aquí es que una parte nada despreciable del equipo editorial de La Tizza son personas con cargos en instituciones públicas, dígase estatales, que, por reglas escritas (reglamento laboral en muchos casos) y no escritas (ética laboral, consenso e imperativos políticos), deben defender determinadas posturas, o al menos no atacarlas.

  • Cuba
  • medios independientes
  • política
  • prensa