Mercado de divisas en Cuba
En Cuba no existe, propiamente, una tasa de cambio oficial ni un mercado de divisas: hay un criterio de asignación oficial, casi solo para algunas empresas estatales, a 1×25, donde comprar divisas es cuándo y cuánto determine una autoridad externa al mercado. El mercado informal opera en su mayor parte con el espejo monetario del dólar (la MLC), que no puede extraerse como efectivo. No hay un mercado real de divisas, y el único que hay es insuficiente.
El «mercado» oficial de divisas
En Cuba no existe una tasa de cambio oficial para el mercado de divisas, propiamente.
Los ciudadanos y privados, e incluso los estatales, no pueden acceder a un mercado de divisas libremente. En todo caso, pueden acceder a un criterio de asignación oficial de divisas, que es casi solamente para algunas empresas estatales, a razón de 1×25 (la TC oficial).
Ese criterio de asignación permite ir a «dónde» comprar divisas y en cantidades asignadas, aun contando con los montos en CUP para compras superiores. Ese derecho a la TC se determina a discrecionalidad por los decisores, a partir de diferentes herramientas. Así, comprar divisas es cuándo y en la cantidad que una autoridad externa al mercado determine.
Lo que significa que, con respecto al criterio de asignación de la tasa de cambio oficial (dadas todas las restricciones para su entrada), no existe un mercado monetario, en el sentido tradicional.
Prueba de ello es que no hay un lugar, ni siquiera para actores económicos con acceso a la TC oficial, donde acudir para comprar a 1×25 la cantidad deseada. Sino que, como la fuente de divisas del gobierno depende de los cobros que este reciba en dichas monedas (a través de las operaciones de sus empresas), los actores con acceso a la TC oficial deben esperar a poder «ejercer» su derecho para que se les asignen las divisas a comprar.
Para actores extranjeros que operan en Cuba, cualquier tipo de operación de retorno con divisas (no MLC), comprar o extraer el cobro de sus obligaciones debe esperar también por la disponibilidad de divisas del Estado cubano. Es decir, se le dificulta su realización como propietario de su dinero.
Se le añade que a varios de los agentes extranjeros se les aplican conversiones en sus cuentas equivalentes a una TC de 1×1. Aquellos que contratan fuerza de trabajo a través de agencias empleadoras cubanas pueden ser un ejemplo. Siendo en estos casos la TC un elemento ni siquiera nominalmente atractivo para agentes extranjeros.
Por tanto, sería apropiado hablar de criterio de asignación oficial, para evitar confusiones al buscar referentes de prácticas económicas en la literatura científica.
El «mercado» informal de divisas
Por otro lado, al observar el mercado informal de divisas, se aprecia que, al tomar el gobierno la decisión de limitar los depósitos en dólares, la mayor parte de la compra-venta se limita a los dólares que ya están depositados en el banco por vía de remesas. En la práctica, se trata de un mercado que opera en mayor medida con el espejo monetario del dólar (la MLC). Lo prueba el hecho de que la MLC, para la inmensa mayoría de los agentes económicos, no puede ser extraída de bancos en forma de dólar (efectivo) o enviada al exterior.
En cuanto al efectivo (la única divisa realmente en el mercado), lo que se puede comprar resulta pequeño, sumado a que es imposible obtener de una operación montos significativos (si pensamos en operaciones para satisfacer grandes inversiones). Por lo que estamos ante a lo más parecido a un mercado de divisas propiamente, pero con incapacidad de realizar grandes operaciones.
Por último, la diferencia entre la TC informal y oficial ni siquiera resulta un incentivo por ganancia de tasa de cambio, ya que no es posible, para actores económicos, comprar a 25 y vender a la tasa del mercado informal. Esto resultaría una ilegalidad, además de un mecanismo insostenible en el tiempo, y por demás poco ético.
Conclusiones
No hay un mercado real de divisas. Y el único mercado que hay es insuficiente. En pocas palabras: ni en el escenario oficial, ni en el informal, existe un precio al cual, simplemente, se pueda comprar toda la cantidad equivalente de la que se disponga. En ninguno de los dos, salvo para (inversores) extranjeros y raras excepciones, y con la demora que implica, se puede extraer la divisa del país o transferir a cuentas en el exterior.
- economía
- Cuba
- moneda
- divisas