Ensayo

¿Qué es la dialéctica?

Ponencia sobre el mayor mito del marxismo. La dialéctica no es un metalenguaje ni una práctica esotérica: es una lógica, como la matemática, que busca explicar el objeto en automovimiento. Su pregunta misma —«¿qué es?»— es dialécticamente incorrecta, porque parte del aislamiento del ser y sus determinaciones que ella niega.

Por Miguel Alejandro Hayes · 15 de noviembre de 2018 · 10 min de lectura

Publicado en Rebelión

Marxismo y teoría2018
MAH

Ponencia presentada en la Mesa Debate «Trinchera Abierta», edición del mes de octubre, realizada en MEPLA, La Habana.

Cuando decidimos que el tema de este encuentro sería «Mitos del marxismo», confieso que no me decidía por ninguno en particular. No sabía si hablar de la producción, de la propiedad, de las contradicciones, del socialismo, del comunismo, de la alienación, del valor.

Luego, conversando con un par de amigos, se me encendió la luz y se me ocurrió el que podía ser el mayor mito del marxismo, y quitarle ese contenido místico a la dialéctica.

La dialéctica es, en boca de todos, la lógica del marxismo, de El Capital; por tanto, su comprensión define la comprensión del marxismo, de El Capital. Por eso escogí, con toda la intención, el tema de mi ponencia de hoy: la dialéctica. De ahí la pregunta que uso como pie forzado, y que es esa interrogante que se formula normalmente en la mente de quien piense en ella: ¿qué es la dialéctica?

Tendría entonces que hacer la primera aclaración. Esa es una pregunta dialécticamente incorrecta. El asombro, y el desconocer por qué lo es, es una señal. Indica que parte de lo que expresaré a continuación puede que sirva a la reflexión, y a conocer una cuestión fundamental de la dialéctica.

Primero revisemos qué se nos dice normalmente sobre la dialéctica. Entre las cosas que primero uno puede encontrarse están los famosos manuales soviéticos. Yo leí mucho de eso, todavía los tengo y de vez en cuando consulto alguna cuestión para ejercitar el ejercicio crítico. En esos libros uno puede leer y leer, y no entender qué es la dialéctica. Se queda una idea, pero no queda claro. Se habla de la contradicción, del mundo en movimiento, en constante cambio. Pero —al menos yo— me quedé siempre en espera de saber más que eso. La teoría del marxismo no me parecía que podía aportar solo el hecho de que existen contradicciones y de que el mundo está en movimiento; la dialéctica tiene que ser más, pensaba. En fin, que aquellos textos no pasaban de autoproclamarse dialécticos, y la dialéctica en ellos es un método bastante oscuro, como una especie de práctica oculta entre líneas que nunca terminan por explicar.

Otra de las que más me llama la atención es esa interpretación que se puede ver en algunos textos de historia de la filosofía sobre la dialéctica, en los cuales se tergiversan categorías como tesis, antítesis y síntesis, para explotar desmedidamente la idea, naturaleza y espíritu, que, si me permiten afirmar, por sí sola no es más que una nebulosa que lo enreda todo y no dice mucho. El uso solo de esas ideas que menciono dista mucho de ser, o de entender, la dialéctica, y se pierde en una suerte de metafísica y metalenguaje hecha a raíz de las categorías que la dialéctica hereda de la metafísica.

Uno puede seguir buscando, y encontrará dialéctica —la palabra— por cualquier parte. Así, se puede ver en textos estructuralistas, en Engels en su famoso y tan citado Anti-Dühring, en Proudhon, en Lukács, e incluso en Karl Popper. En cada uno de ellos, y en un centenar de pensadores que no me caben para citar, se puede ver cómo cada uno tiene, sin dudas, una concepción de lo que es la dialéctica —diferentes entre sí o no— y la defienden. Suelen ser, de lo dicho por estos pensadores, de los que vienen las ideas de dialéctica que la mayoría de las personas poseen. Sin embargo, para no dedicar ocasión a exponer las falencias de cada una de las concepciones mencionadas, prefiero exponer sobre la dialéctica.

Lo primero es que, de la misma manera que la matemática es una lógica —incluso algunos creen que es La Lógica—, la dialéctica es otra lógica. Que —adelanto— no tiene nada que ver con la matemática. Así que lo primero que puede servir a quien quiera identificar la dialéctica en acción es que, si le encaja con un razonamiento cotidiano, formal, no es dialéctica. Y de lo que puede extraerse que, como método —con todas sus particularidades—, no es una práctica esotérica, sino que puede ser expuesto y aplicado en el ejercicio del pensar.

Habría que destacar también que la dialéctica, la dialéctica moderna, que es la que nos ocupa, es la dialéctica de Hegel. Fue la misma que usó Marx en su Capital, a decir del propio Engels cuando afirmó que no hay nada más parecido a la concepción de mercancía de Marx que la doctrina de la esencia de Hegel. Y el propio Marx afirmó, en una carta, que su Capital era un homenaje, porque usaba a Hegel.

Hay también bibliografía pasiva sobre la dialéctica; está mi querido Lefebvre, Garaudy, e incluso el propio Iliénkov. Han sido de los hombres que más avanzaron sobre ella. Los dos franceses y el soviético, a mi entender, solo dan un primer acercamiento, mucho más nítido de lo que pueden ser los manuales, claro. De Iliénkov confieso que solo he visto algunos ensayos sobre la dialéctica, que ciertamente, como esbozos, panorámicas, están muy bien. Tengo la deuda de profundizar en este pensador.

Sin embargo, una exposición de la explicación como método solo se le puede apreciar en Hegel; y el genio que lo entendió, en vez de dedicarse a explicar —aclarar la dialéctica—, se dedicó a aplicarla en un libro, El Capital, y dijo que iba a escribir un libro sobre el materialismo dialéctico y, bueno, ya sabemos que no se escribió.

Entonces, comprender la dialéctica como método es, o por un lado comprender su edificio conceptual hecho (El Capital), o enfrentar La ciencia de la lógica de Hegel. Lo cual no quiere decir que no existan otros textos donde se aplique ese método.

Como explicar qué es la dialéctica toma un libro de dos tomos que hace unas 800 páginas en total —o más— y, para aplicarlo, un tomo de más de mil, expondré aquí las cuestiones básicas de la dialéctica como método, al menos para que no se pase más gato por liebre en todos aquellos que dicen ser pensadores dialécticos y no lo son.

La dialéctica, en boca de su principal defensor: «llamamos dialéctica al superior movimiento racional, en el cual tales términos (el ser y la nada), que parecen absolutamente separados, traspasan uno al otro por sí mismos, por medio de lo que ellos son…».

¿Qué son el ser y la nada? …el ser y la nada no son lo uno y lo mismo. No son identidades, sino relaciones, que constituyen una unidad. Esto hay que ilustrarlo a continuación.

La dialéctica se está enfrentando con un grave problema de la ciencia, y que nos remite a los sofistas de la antigua Grecia, en especial a Sócrates, el que no escribió nada: ¿para qué estudiar el mundo si mientras lo hacemos está cambiando?

Hasta entonces, la ciencia, la lógica, lo que hacía —y lo sigue haciendo— es dividir lo que se estudia en partes, y ver cómo acomodar estas. La experiencia suele mostrar cómo esa separación por partes conduce a estancarse.

El vivo ejemplo es la separación que se realiza al pensar la estructura de la oración, dividida clásicamente en un sujeto y un predicado. Con ello queda dividido el ser (el sujeto) de sus determinaciones (su predicado). Este mismo aislamiento es el que critica la dialéctica, que es el que hace la ontología, y es el que congela al objeto del pensamiento. Así, el sujeto, inerte, sin movimiento, solo cobra sentido cuando se le agrega, suma, la determinación que le atribuye el predicado, con la mágica lógica de «esto es». Pero con el «esto es», aísla al objeto de pensamiento, y esto es un crimen de lesa dialéctica. Por eso la pregunta «qué es la dialéctica» es dialécticamente incorrecta, porque parte de un aislamiento que esta niega.

Ello lleva a alguna aclaración sobre la dialéctica. Ello es que el ser existe porque deviene, lo cual indica que se podrá solo entender en movimiento. No digo que sea sencillo, pero sí puede quedarse uno con algunas ideas.

Como mencioné, me apoyaré para dar respuesta a esta pregunta incorrecta en esos dos fragmentos que ya señalé. Ellos sintetizan de qué va la dialéctica.

Lo que quieren decir es algo muy sencillo, pero que el alemán decimonónico dificulta su comprensión, y que más de uno ha distorsionado.

Ello quiere decir que la dialéctica es esa forma de pensar, de articular el pensamiento, que intenta explicar el objeto de su pensamiento en automovimiento, es decir, rompiendo con el paradigma de la mecánica clásica donde A determina (explica) a B. Para evitar malos entendidos popperianos sobre esa idea, pongo el ejemplo de El Capital, donde Marx, para poder explicar la situación de la clase obrera, tuvo que plantearse un objeto de estudio mayor, el modo capitalista de producir, y explicar a este como sistema en automovimiento.

Para que el objeto esté en automovimiento, debe tener una dinámica interna, una correlación de fuerzas que lo permita explicar. Es decir, un ser y una nada. Traducido, en que dentro del objeto deben haber relaciones contradictorias, y que evidentemente ellas son una unidad, no como dos cosas unidas, sino como inseparables. Lo que significa la incapacidad de aislar las relaciones contradictorias dentro de un sistema en automovimiento. Otro vivo ejemplo es, en El Capital, las relaciones obrero-capitalistas, que Marx no toma como aisladas, no desde un lado o desde el otro, sino como una relación que no se descompone; así, las relaciones obreras y capitalistas no se pueden explicar una sin la otra, ya que el desenvolvimiento de una lleva implícito el de la otra.

De seguro este no es el espacio para resumir lo que le costó años a Hegel comprender y, menos, lo que Marx tardó mucho más en plasmar en su Capital. Sin embargo, me gustaría que se quedaran al menos con algunas de estas ideas básicas, que resumiré a continuación, con elementos ya mencionados en esta breve ponencia y con otros que agregaré para cerrar.

La dialéctica no es un metalenguaje, es una lógica como lo puede ser la matemática. Por tanto, su exposición y explicación debe tener un orden y un grado de legibilidad. Esto, en un proceso de aprendizaje que toma tiempo, que no es de un día para otro.

La dialéctica no se permite separar en elementos tan fácilmente, porque con ello aísla lo que desea explicar, y eso obliga a desaparecer el movimiento de lo que se intenta explicar, para luego hacerlo por una fuerza externa.

La dialéctica, al delimitar un objeto de estudio, debe cuidarse de delimitarlo bien, para que pueda explicarlo como objeto en automovimiento, evitando tener que usar factores externos para su explicación.

Las relaciones contradictorias del objeto no deben separarse, sino entenderse en interacción, tal como hace Marx en El Capital, que no aísla al obrero ni al capitalista.

Las contradicciones del objeto, entre las cuales existe una dialéctica, deben brotar de este, y no ser impuestas desde una exterioridad, como pueden ser supuestas dialécticas como proteccionismo-liberalismo, centralización-descentralización, que no son contradicciones propiamente del capitalismo, por ejemplo, sino un reflejo de las relaciones contradictorias que verdaderamente están ocurriendo en su interior (del capitalismo).

Espero, con lo anterior, haber esclarecido un mínimo de cuestiones sobre la dialéctica y, sobre todo, haber creado muchas interrogantes al respecto. Espero también que ello tribute a un bien mayor, que es despertar la curiosidad por el estudio de esa preciosa ciencia que es la dialéctica.

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