Apunte

Tampoco es un buen circo

Sobre los «Clandestinos». En Cuba la palabra representa a los que murieron en los siete años de dictadura, enfrentándola en la ciudad. Cuando una causa no es capaz de movilizar al menos cuatro locos o locas con pantalones y sayas dispuestos a dar la vida, todavía no es ni tan grande ni tan justa. Paren ya, que mucho pan no hay, y tampoco es un buen circo.

Por Miguel Alejandro Hayes · 12 de enero de 2020 · 2 min de lectura

Publicado en La Trinchera · archivo

Política2020
MAH

Clandestinos.

En 1953, un grupo de jóvenes que en su mayoría venían de la juventud ortodoxa asaltaron dos cuarteles. Esos muchachos estaban locos pa'l carajo. Había que estar loco o tener par de cojones para asaltarle el segundo cuartel más importante a una dictadura en pleno carnaval (torpeza de los entusiastas asaltantes, por cierto). Y aquello era luchar, porque cuando se lucha de verdad, se está dispuesto a dar la vida. No es muela, no. El que está obstinao a más no poder sí que sabe lo que es eso: siente que no existe más camino.

Importante es recordar que ese grupito no tenía nombre, tan solo era «el movimiento». Por eso, cuando en 2020 aparece una página de Facebook y una cuenta en Twitter llamadas «Clandestinos», me echo a reír. No me da deseos de otra cosa una imagen que en pésimo montaje mezcla a los jóvenes Luis Alberto García e Isabel Santos con la serie La Casa de Papel. Pensé, lo juro, que todo era un chiste. «Clandestinos» es una escena a la que hasta el nombre le queda grande. En Cuba la palabra representa a los que murieron en los siete años de dictadura, enfrentándola en la ciudad.

¿Y qué han hecho estos «Clandestinos»? ¿Dónde está el valor y la resistencia en pintar cuatro bustos con la sangre de un puerco cualquiera de 31? Si esa gente, si es que hay gente, fueran algo de lo que dicen, harían una acción armada, enfrentarían al gobierno directamente, y estarían dispuestos a morir. Aunque siempre habrá valientes del día después, cuando una causa no es capaz de movilizar al menos cuatro locos o locas con pantalones y sayas dispuestos a dar la vida, todavía no es ni tan grande, ni tan justa. Y no veo a estos «Clandestinos» dispuestos a nada, y menos como para merecerse el nombre.

Paren ya, que mucho pan no hay, y tampoco es un buen circo.

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