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A propósito del centrismo (I)

Cuando estalló la campaña contra el «centrismo», me mantuve al margen. Pero ¿hemos asumido con la suficiente seriedad teórica y política esa cuestión? Arremeter contra un fenómeno con un libro que lo condena no es marxista: si el centrismo activó censores, es que ya es numéricamente importante, y algo así no es fortuito sino condicionado. La pregunta que nadie quiere responder es qué condiciones de nuestra propia sociedad lo generan y lo reproducen.

Por Miguel Alejandro Hayes · 13 de febrero de 2018 · 3 min de lectura

Publicado en La Trinchera · archivo

Política2018
MAH

Cuando ocurrió el boom del debate acerca del centrismo, aún no me encontraba inmerso en escribir y colaborar en un blog. Prefería mantenerme al margen de ese asunto y solo compartir el tema con algunos amigos y compañeros a nivel de pasillo. Sin embargo, hoy no puedo evitar exponer parte de las ideas surgidas en esos días.

Sé que muchas veces los revolucionarios nos dejamos llevar por la efervescencia del momento, y en eso (y ya lo hemos vivido) cometemos actos de los que sentimentalmente después nos arrepentimos. ¿Hemos asumido con la suficiente seriedad (teórica y política) esa cuestión del centrismo? Como creo que hacerlo es importante, hacia eso vamos.

Me maravilla cómo los que dicen ser marxistas (como si fuera un adjetivo liberador) hacen renuncia de lo que el marxismo puede aportar como herramienta. ¿Acaso arremeter contra un fenómeno con un libro que lo condena como parte de una campaña es algo marxista? ¿Qué se busca con esto: que los que puedan sumarse no lo hagan porque entendieron que es malo, o que los que son centristas dejen de serlo? Comprendo el valor informativo que la publicación pudo tener, pero es solo eso, un texto informativo, y sin ofender, está más cerca de la mayéutica que de la dialéctica. Este es a veces positivista (cuando lo necesita), a veces normativo (cuando lo necesita).

Sin hacer leña de este árbol (tema) no caído pero sí viejo, ¿dónde quedó la lucha de clases? ¿Qué pasa con explicar las condiciones de vida y de reproducción (sentido hegeliano) que generaron el fenómeno? ¿Será que la ciencia social solo se usa para criticar lo que está fuera de las fronteras, y con lo que ocurre adentro solo se utiliza el «me sigues la corriente o eres mi enemigo»? Pero yo sí creo en la ciencia social que hemos construido…

Lo primero es que, si el centrismo activó censores en el país, es que en términos numéricos ya es importante. Imagino que no se lanzará toda una campaña contra algo que lo que tenga sea «3 gatos». Así que sus dimensiones nos permiten decir que no es un fenómeno fortuito, casual, sino que es algo condicionado. Si son esos 3 gatos, se puede considerar aleatoriedad (3 gotas no son océano), pero si es grande es de preocuparse: hay causalidad.

Lo anterior quiere decir que hay determinadas condiciones sociales (sostenidas o en ascenso) que lo están generando. Digo sostenidas porque, si un día me pisan en la guagua un pie, me limpio y ya, pero si me ocurre todos los días, posiblemente le haga desprecio a la ruta. Por eso digo que, si existe el fenómeno, es porque sus causas duran lo suficiente como para que este exista. Lo cual nos lleva a otra conclusión, y es que lo que sea que genera el centrismo se reproduce (porque dura en el tiempo) en nuestra sociedad.

Sé que hasta aquí los resultados no son los más alentadores, pero ¿qué se pretende que pase con el centrismo, y qué se oculta al no llegar a explicar las condiciones de nuestra sociedad que lo generan? ¿Acaso explicarlo así sería aceptar determinadas formas de realidad social cuya existencia a determinados grupos no les conviene aceptar? ¿Realmente se quiere combatir al centrismo o solo crear una imagen de desprestigio alrededor de este?

Reconozco que son muchas preguntas, pero no puedo dejar de hacérmelas al ver la manera en que ha sido tratado el tema. Si de verdad preocupa, hay que pensar hasta encontrar la raíz del problema.

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