Apunte

Notas sobre la dolarización parcial en Cuba

Un mapa provisional de los circuitos monetarios coexistentes y de los efectos redistributivos que la fragmentación cambiaria produce sobre los hogares y las empresas.

Por Miguel Alejandro Hayes · 4 de noviembre de 2025 · 1 min de lectura

El capitolio havana cuba
Imagen: Nigel Pacquette · CC BY-SA 3.0 · Wikimedia Commons

El problema

La economía cubana funciona hoy con al menos tres circuitos monetarios simultáneos: peso cubano, moneda libremente convertible en tiendas MLC y divisas físicas en el mercado informal. Cada circuito tiene su propia tasa de cambio implícita, su propia oferta de bienes y su propio grupo de acceso. La coexistencia no es una anomalía transitoria: es la forma concreta en que la economía absorbe la escasez de divisas.

Segmentación del consumo

Los hogares no eligen entre precios: eligen entre circuitos. La lista de la compra se distribuye por moneda. Lo que fija el nivel de vida real no es el salario nominal sino la proporción del ingreso que llega en la moneda del bien deseado.

Efectos redistributivos

Toda dolarización parcial redistribuye. Beneficia a quien recibe remesas, a quien opera en el sector turístico y a quien puede facturar servicios al exterior. Perjudica al asalariado del sector presupuestado, que cobra en la moneda de menor poder de compra.

Qué sigue

Necesitamos un modelo que cierre por identidad contable los tres circuitos y estime, con datos parciales, la elasticidad del ingreso real respecto de la composición monetaria del salario. Es lo que intentaré en la próxima entrega.