Apunte

El Che no le conviene a algunos por ahí

Si el Kremlin guardó parte de la obra de Marx, ¿por qué no ocurriría algo parecido con el Che? El carácter subversivo de su pensamiento incomoda a la burocracia; el mercado, mientras, endulza y vende su imagen.

Por Miguel Alejandro Hayes · 30 de enero de 2018 · 2 min de lectura

Publicado en La Joven Cuba

Política2018
MAH

¿Por qué será que el Che tiene esta peligrosa costumbre de seguir naciendo? —Eduardo Galeano

Me voy a atrever a especular. No sé si toda la obra del Che ha sido publicada, pero no me extrañaría que hubiera textos inéditos en algún buró. Si el Kremlin tuvo —y tiene aún— guardada una parte de la obra de Marx, salvando las distancias, ¿por qué no ocurriría lo mismo con el Che?

¿Qué lleva a ocultar obras de Marx dentro del socialismo? El carácter esencialmente subversivo de su pensamiento es la respuesta. Si Marx estuviese publicado, por ejemplo, no se defenderían tesis como la dictadura del proletariado. Aunque es natural que un marxista consagrado, como forma básica de su existencia, deba cuestionarse su realidad.

El Che era igual, o incluso peor que Marx. No conviene mucho sacar a la luz al hombre que afirmaba que los comunistas deben luchar a toda costa contra el formalismo. ¿Se imaginan a todos los jóvenes y adultos comunistas impulsados por el pensamiento del Che, atacando a la burocracia y la gerentocracia?

Imagino lo complicado que sería andar por ahí repitiendo que el socialismo se hace con hombres libres, o sus luchas constantes por no fomentar una serie de privilegios en los dirigentes de la Revolución.

Él nos recordaría que no se debe ser dogmático. Que no importa que alguien crea en esto o aquello, que lo importante es que aporte con su trabajo a la sociedad (hay que recordar que uno de los viceministros del Che era un burgués que no vestía de verde olivo).

También enseñó que, aunque es muy de macho y lleno de adrenalina estar en el combate de fuego cruzado, eso eran cosas de un día que un hombre puede sostener en determinado contexto. Pero que lo verdaderamente revolucionario era el esfuerzo constante. Esto, según él, estaba en no detener bajo ningún concepto el proceso productivo en las fábricas y centros de trabajo.

Sus predicciones sobre la caída del campo socialista (ya en los años 60) y sus críticas intensas a los teóricos soviéticos, a Mao e incluso a Lenin, le valieron al Che un estatus complicado dentro del marxismo. Él era una voz disidente (en el mejor sentido de la palabra) dondequiera que estuviese, como dirigente o como teórico.

Por tales cosas, serían ofensivas a nuestra burocracia las ideas del Che. Sin embargo, hay otros actores detrás: el mercado capitalista se apoderó de su vida y ahora de su obra. Hace algún tiempo, editoriales de izquierda están publicando obras del Che. Ahí están saliendo cartas inéditas y cositas sentimentales que idealizan y endulzan al guerrillero. Esta imagen cursi y utópica es la que vende.

Siendo así las cosas, y aunque se hayan publicado ya textos como los Apuntes filosóficos o siete tomos sobre su obra, no me resisto a la duda de que los debates sobre el socialismo (en sentido general), a algunos burócratas y a otros que lucran, les pudieran ser más inofensivos estando empolvados.

  • política
  • Che Guevara
  • marxismo