Las cifras de Gaesa y el enfoque sobre la corrupción en Cuba
Cuestionar las cifras filtradas de Gaesa no niega su riqueza. El autor sostiene que, al construir el discurso sobre un dato poco fiable, buena parte de la prensa independiente hizo activismo en vez de periodismo y volvió caricaturesca la denuncia de corrupción; en cambio, los hoteles —visibles y documentables— son el terreno donde el oficialismo sí queda expuesto.
Mi análisis sobre las cifras filtradas y poco creíbles de Gaesa no quiere decir que esta no tenga dinero. Por ejemplo, el emporio posiblemente controle lo que se estima que sean las reservas internacionales del país: 5 mil millones de USD (Imagen 1 ).
Y abordar esta temática no puede confundirse con una pérdida del sentido de dónde está el debate importante. Sin embargo, la cifra tiene más implicaciones políticas de las que parece.
Aclaro que todas las ideas siguientes salen del campo estricto de la economía.
Todo el discurso político se ha articulado sobre el sentido de la cifra. Algunos expertos, analistas y actores políticos respetados han llamado a mirar lo valioso, y llevan mucha razón.
En cambio, no ha existido un llamado, dada la poca fiabilidad de los datos filtrados ante expertos y argumentos como los acá expuestos, a que la prensa y el activismo no empleen la cifra, o al menos la traten como suposición (como hace el periodismo serio). Es decir, ante la duda con la cifra, el llamado no debería ser a no hablar de esta, sino a no usarla o usarla responsablemente. Así, mientras voces autorizadas y conscientes de la duda razonable no abordan el asunto, los medios han construido sus discursos sobre esta y, posiblemente, ya se haya instaurado un mito.
Si la cifra no fuese el centro de la prensa, entonces no habría que debatirla más allá de la cuestión técnica y el respeto a la verdad; si la prensa independiente no la hubiese dado por cierta, no habría que debatir. A lo que se le añade otra cuestión asociada a la prensa: esta simplemente cerró filas al cuestionamiento y el análisis especializado. La prensa independiente, en su mayoría, con este tema no hizo periodismo, sino activismo y propaganda. En lo que hay que destacar la actitud de Pedro Monreal, que no solo ocupó su lugar como economista de puntera, sino que asumió un diálogo público. Fue él quién hizo lo que la prensa debió hacer. Algo que merece mucha atención a quienes estén comprometidos con un país democrático.
También, en materia de comunicación y más centrado en la política, está el hecho de que la cifra pone el foco de atención en una manera de pensar la corrupción. Como ya se mencionó, la cifra se ha usado para decir que todo el dinero que falta en escuelas, calles, electricidad, agricultura y una larga lista, está en una(s) cuenta(s) de GAESA.
Esto sitúa el debate sobre la corrupción en su versión más caricaturesca. La corrupción en el mundo, incluso en la Cuba republicana, va desde irregularidades con la ejecución de inversiones, presupuestos distorsionados, entregas fraudulentas de contratos y otras variantes. El elefante blanco es la corrupción que suele denunciarse e investigarse. Incluso, usar recursos públicos de manera irresponsable es corrupción, tipificada como administración desleal en España, por ejemplo.
Así, mientras el mundo busca la corrupción sobre esa base, los cubanos irán con una historia entre épica y distópica, de la cual solo hay un papel que se filtró, que dos personas (ninguna con una amplia experiencia con la contabilidad de GAESA como para validar los documentos y que no sabemos quién es una de las dos) dicen que son verdad, pero que no hay otro dato fiable que lo confirme. No hay otro elemento fuera de la filtración que valide el dato.
Y la cuestión de lo caricaturesco no es solo que no sea la corrupción habitual en el mundo (ya que ese no es un argumento irrefutable, sino una comparación para ofrecer contexto), es que es la más difícil de que ocurra. En el mundo actual, donde el dinero no es efectivo para grandes transacciones, simplemente los políticos no pueden mover el dinero de millones para su cuenta personal, como en épocas de maletines. Incluso, para GAESA haber movido ese dinero a sus cuentas, del modo que ha sido interpretado por muchos, tiene que haber alguna contraparte (una operación económica) que lo justifique ante el banco. No se mueve esa suma a un banco porque sí. (Recuérdese que el propio asesor de la investigación dijo que la cifra no se justificaba con las operaciones de la empresa, por tanto, tienen haberlo cogido de otros actores económicos).
Además, este camino de los 18 mil millones no lleva a nada. No hay nombres, instituciones, actores, nada. Solo una fábula donde el malo tomó mucho dinero, y ya. Luego, queda una lucha política basada en un argumento que no se puede demostrar, sino que es una filtración.
Resulta curioso que, siendo la corrupción y el robo de GAESA algo tan claro, se ponga el foco en algo etéreo y difuso, no demostrable en espacios serios. Porque lo cierto es que, en ningún ambiente académico se podría validar tal cifra, ni siquiera la manera periodística en que el artículo abordó el asunto.
Pero ¿quién gana si la corrupción pone su foco en algo que solo dos personas vieron, que nadie sabe de dónde salió, en vez de aquello que todos podemos explicar? ¿Quién gana si el símbolo de la corrupción es algo tan poco fiable? La propaganda oficialista cubana. Será muy fácil para ellos decir que es mentira y mostrar razonamientos como el que usé con la Cuenta Corriente para cuestionar la cifra. Es más fácil para ellos desmontarlo ante los ojos cualquiera que se tome el asunto en serio. (Esto no es una conspiración, es un hecho).
En cambio, todo sería diferente si la corrupción estuviera enfocada en algo más tangible y al alcance de todos: las inversiones de GAESA. Los hoteles son visibles por todos, en el paisaje y en los datos oficiales. Son visibles los datos de turismo y rentabilidad. Todos podemos estimar cifras del gasto en hoteles y mostrarlo.
El oficialismo cubano no puede negar que hay tantos hoteles; no puede negar que no son rentables; no puede negar todo lo que ha gastado ahí; no puede negar que ha desatendido otros sectores. El oficialismo no puede negar de cuajo el argumento de la oposición cuando esta apunta a los hoteles, solo puede, ante las evidencias, justificarse. En ese terreno el oficialismo está perdido. Y toda la atención acaba de salir de ahí. Ahora, con la filtración, la tiene más fácil.
El proyecto hotelero como corrupción no tiene filtraciones, pero tiene un contexto que lo explica y le da sentido económico y político. Se trata de algo presentable ante la comunidad internacional, y sobre lo que se puede hacer presión real. En un podcast para radio Martí (Imagen 2), expuse algunos razonamientos para suponer el esquema de corrupción detrás de los hoteles, el cual, se puede resumir: inflar presupuestos, redireccionar dinero a sus propias constructoras, arrendar los hoteles (esto no es necesariamente corrupción) y controlar las importadoras que abastecen los hoteles.
¿A qué banco exactamente se va a sancionar por tener “dinero de Gaesa”? Pero sí sabemos qué empresa le hace los hoteles a GAESA. Y se sabe que esa empresa tiene un largo historial de esquemas de elefante blanco demostrados en Europa y América Latina. No se trata de culpar, pero sí de a quién exigirle explicaciones y a quién sancionar. No soy un entusiasta de las sanciones, solo sigo un hilo lógico.
No debe ser casualidad que quienes siempre piden sanciones para los que hacen negocios con la dictadura cubana no pidan lo mismo para la empresa que posiblemente más se ha beneficiado económicamente de hacer negocios con la dictadura.
Su nombre es Bouygues (BBI), y hace años que en la prensa independiente cubana no se habla de ella. Le dediqué un texto fue censurado en varios medios de oposición y que salió publicado, finalmente, en el Toque (Imagen 3).
El silencio sobre este tema no solo es desconocimiento, al menos no en todos los que no hablan del tema. Esta empresa tiene una fuerte presencia en Miami. Esta empresa realiza negocios con los militares de Gaesa mientras también los hace al sur de la Florida. Lo ha hecho, incluso, bajo el liderazgo de la ciudad en manos de personas que piden sanciones.
En materia de comunicación, parece claro quiénes son los vencedores acá. Son hechos.
Cómo citar
Hayes Martínez, Miguel Alejandro. «Las cifras de Gaesa y el enfoque sobre la corrupción en Cuba». Substack, 2025. https://miguelalejandrohayes.com/ensayos/las-cifras-de-gaesa-y-el-enfoque-sobre-la-corrupcion-en-cuba