Apunte

Más que socialismo

Como todo cubano, tengo un familiar involucrado en las luchas de la nación: un bisabuelo semianalfabeto emigrado a Nueva York que conoció a Fidel y recaudaba fondos para la Revolución. Nuestra historia ha sumado a cubanos de adentro y de afuera. Que el lenguaje inclusivo alcance también a la emigración cubana.

Por Miguel Alejandro Hayes · 4 de octubre de 2018 · 1 min de lectura

Publicado en La Joven Cuba

Política2018
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Contaba el comandante Chávez que cada venezolano tenía un abuelo llamado Pedro Pérez Delgado, algún llanero que luchó por el fin de la dominación y la injerencia. Los cubanos también tenemos algún familiar que, de una forma u otra, ha estado involucrado en el derrocamiento de la tiranía o las luchas armadas posteriores.

En mi caso, tuve un bisabuelo semianalfabeto que se había marchado a Nueva York para vender su fuerza de trabajo. Conoció a Fidel y se acercó a la Revolución naciente. Fue parte de un grupo de cubanos que intentaba recaudar fondos para la lucha.

Era de esos tantos emigrados que colaboró como podía, formando una especie de células del 26 que apoyaban la causa. Su historia me recuerda que la de esta nación, la de sus luchas, ha sumado a cubanos de adentro y de afuera, sin distinción. Y que en momentos difíciles nos unimos sin importar diferencias.

Hoy el discurso del presidente apunta ahí, donde eliminar el bloqueo es esa lucha que amerita una sola Cuba. Aprecio que el lenguaje inclusivo no sea solo para asuntos de identidades sexuales y de género, sino que vaya a la forma de tratar la emigración cubana, tomando una necesaria dimensión política.

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